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Violet Grohl rompe con la sombra de su apellido y presenta “Be Sweet to Me”, un debut tan oscuro como fascinante

La hija mayor de Dave Grohl inicia su camino solista con un álbum cargado de alt-rock, atmósferas inquietantes y una identidad artística propia.

Violet Grohl rompe con la sombra de su apellido y presenta “Be Sweet to Me”, un debut tan oscuro como fascinante

La hija mayor de Dave Grohl inicia su camino solista con un álbum cargado de alt-rock, atmósferas inquietantes y una identidad artística propia.

A los 20 años, Violet Grohl decidió dar el paso más importante de su joven carrera musical: dejar de ser conocida únicamente como la hija de Dave Grohl para convertirse en una artista con voz propia. Con el lanzamiento de su álbum debut, “Be Sweet to Me”, la cantante y compositora presenta una obra que combina alt-rock, dream pop, punk, hardcore y una fuerte impronta experimental, alejándose de cualquier intento de replicar el legado de Foo Fighters o Nirvana.

Desde su nacimiento, Violet estuvo rodeada de música. Creció acompañando a su padre en giras alrededor del mundo, presenciando conciertos multitudinarios y compartiendo momentos con algunas de las figuras más importantes del rock contemporáneo. Sin embargo, lejos de apoyarse únicamente en esa herencia, eligió construir una identidad artística personal, influenciada por sonidos alternativos de las décadas de 1980 y 1990, el cine surrealista y una fascinación particular por las historias paranormales.

El título del disco tiene un origen tan simple como significativo. “Be Sweet to Me” nació como una broma recurrente entre Violet y una de sus mejores amigas, una frase que se repetían cuando simulaban pequeñas discusiones. No obstante, la expresión adquirió un significado más profundo con el paso del tiempo. En una industria donde los llamados “nepo babies” suelen ser observados con lupa, el nombre del álbum también puede interpretarse como una invitación a la empatía y a la comprensión.

La propia artista se mostró consciente de las expectativas que genera llevar el apellido Grohl. En una reciente entrevista, afirmó que muchas personas esperan encontrar una versión idealizada de ella, construida a partir de las percepciones ajenas. Sin embargo, dejó en claro que no tiene intención de ajustarse a esos moldes y que su principal objetivo es desarrollar una carrera basada en su autenticidad.

Esa búsqueda de independencia queda reflejada en cada una de las canciones del álbum. Producido por Justin Raisen, reconocido por su trabajo con artistas que exploran los límites de los géneros tradicionales, “Be Sweet to Me” transita por diferentes paisajes sonoros sin perder coherencia. El resultado es una colección de temas que combinan agresividad, sensibilidad y experimentación.

Entre los momentos más destacados aparece “Bug in the Cake”, una canción de espíritu punk que exhibe una energía visceral y una interpretación vocal intensa. En el otro extremo se encuentra “Mobile Star”, donde Violet explora terrenos cercanos al dream pop, construyendo atmósferas etéreas y envolventes. A lo largo del disco también surgen pasajes de alt-metal y hardcore, demostrando una versatilidad poco habitual para una artista que recién presenta su primer trabajo.

Las letras ocupan un papel central dentro de la propuesta. Lejos de los relatos autobiográficos tradicionales, Grohl apuesta por imágenes simbólicas y narrativas cargadas de misterio. Su fascinación por las películas de terror, los programas sobre fenómenos paranormales y los relatos de casas embrujadas se convierte en materia prima para canciones que oscilan entre lo real y lo imaginario.

Una de las historias que inspiró parte del material surgió durante una estadía en una antigua mansión de Escocia, donde la cantante asegura haber percibido una energía extraña y difícil de explicar. Esa sensación de frío, inquietud y presencia invisible se transforma en una constante dentro del universo sonoro del disco, aportándole una estética cercana al surrealismo cinematográfico de David Lynch.

La elección de los músicos también fue fundamental para el resultado final. En lugar de conformar una banda tradicional, Violet trabajó con un grupo de instrumentistas cercanos a Raisen, siguiendo una lógica similar a la legendaria Wrecking Crew que revolucionó las grabaciones en Estados Unidos durante los años sesenta. Esa dinámica permitió una enorme libertad creativa y favoreció la construcción de arreglos sofisticados y poco previsibles.

En el plano vocal, Grohl demuestra una personalidad sorprendente. Su registro puede pasar de la fragilidad a la agresividad en cuestión de segundos, evocando por momentos a figuras como Courtney Love, PJ Harvey o Elizabeth Fraser. Sin embargo, la comparación funciona más como referencia que como definición, ya que la cantante logra imprimir un sello propio que atraviesa toda la obra.

Aunque muchos inevitablemente buscarán conexiones con el legado grunge de su familia, “Be Sweet to Me” no es un ejercicio de nostalgia ni una reinterpretación del pasado. Por el contrario, representa una mirada contemporánea sobre el rock alternativo, utilizando influencias clásicas como punto de partida para construir algo nuevo.

Con este debut, Violet Grohl demuestra que entiende perfectamente el peso de su apellido, pero también que está dispuesta a desafiarlo. “Be Sweet to Me” es la carta de presentación de una artista que no pretende vivir de la historia ajena, sino escribir la propia. Y si este primer álbum sirve como indicio de lo que vendrá, su futuro dentro de la música promete ser tan intrigante como apasionante.

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