
Ricardo Mollo cumple 69 años: la historia de una guitarra que se volvió parte del ADN del rock argentino
De Sumo a Divididos, Mollo construyó una trayectoria única en el rock nacional.
Hay guitarristas que acompañan canciones y hay otros que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una época. Ricardo Mollo pertenece claramente al segundo grupo. Este 17 de agosto cumple 69 años y la celebración encuentra al músico en plena actividad, todavía al frente de Divididos y con una historia que atraviesa algunos de los capítulos fundamentales del rock argentino.
Nacido el 17 de agosto de 1957 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, Mollo comenzó a relacionarse con la música desde muy joven y fue construyendo su camino mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales de la escena nacional.
Su recorrido no puede entenderse solamente desde la guitarra. Mollo fue parte de Sumo, banda fundamental para comprender la renovación del rock argentino durante los años 80, y posteriormente fundó Divididos junto a Diego Arnedo. Desde entonces, su voz, sus riffs y una manera muy particular de tocar se transformaron en una marca registrada.
Antes de llegar a los grandes escenarios, hubo una etapa de formación en el Oeste del Gran Buenos Aires. Mollo pasó por distintos proyectos y, junto a su hermano Omar, integró MAM. En aquellos años también compartió experiencias musicales con varios nombres que posteriormente tendrían enorme peso dentro del rock nacional.
El gran salto llegó cuando se incorporó a Sumo. En 1984, Mollo se sumó a la formación encabezada por Luca Prodan y compartió banda con Diego Arnedo. La experiencia fue decisiva: Sumo combinaba reggae, punk, post-punk, rock y otros lenguajes musicales en una propuesta que rompía con buena parte de las convenciones de la época. Mollo aportó una guitarra poderosa, capaz de adaptarse tanto a la crudeza de los riffs como a los momentos más atmosféricos de la banda.
Con Sumo grabó discos fundamentales como Divididos por la felicidad, Llegando los monos y After Chabón, materiales que terminaron convirtiéndose en documentos esenciales del rock argentino de los 80. La muerte de Luca Prodan, en diciembre de 1987, modificó definitivamente el mapa de aquella escena.
Pero para Mollo y Arnedo la historia no terminaba ahí.
En 1988 comenzaron a construir una nueva banda. Primero apareció el nombre La División y poco después nació Divididos. A partir de entonces, Mollo inició una segunda etapa que terminaría consolidándolo definitivamente como uno de los grandes referentes del rock argentino.
La Aplanadora desarrolló una identidad propia: rock pesado, potencia de power trío, canciones de fuerte contenido social y una permanente búsqueda para conectar el lenguaje eléctrico con las raíces musicales argentinas. Esa combinación alcanzó uno de sus puntos más altos con La era de la boludez, publicado en 1993.
El disco no solamente amplió el público de Divididos. También confirmó que el rock argentino podía dialogar con el folklore sin perder contundencia. “¿Qué ves?” y “El Arriero”, la versión del clásico de Atahualpa Yupanqui, se transformaron en piezas fundamentales del repertorio de la banda.
La relación de Mollo con la guitarra también merece un capítulo aparte. Su forma de tocar combina precisión, potencia y una importante cuota de espectáculo. Una de sus interpretaciones más conocidas es su versión de “Voodoo Child”, de Jimi Hendrix, un clásico que durante años utilizó para demostrar que la guitarra podía convertirse en un instrumento de riesgo, juego e improvisación. La Fundación Konex lo reconoce entre los grandes guitarristas y cantantes del rock argentino y destaca justamente su interpretación de Hendrix.
Pero reducir a Mollo a su virtuosismo sería quedarse en la superficie. Su importancia también está en haber ayudado a construir una manera argentina de entender el rock pesado. En Divididos, la distorsión convive con chacareras, zambas, canciones acústicas y referencias al folklore. Esa búsqueda convirtió a la banda en una de las expresiones más reconocibles del rock nacional.
Y la historia sigue escribiéndose. En noviembre de 2025, Divididos publicó su álbum homónimo, el primero con material nuevo después de Amapola del 66, de 2010. El proceso de grabación se extendió entre 2019 y 2025 y reunió doce canciones, entre ellas temas que la banda había ido presentando como simples durante los años anteriores.
El nuevo trabajo confirmó además que la espera no significó inmovilidad. “Mundo ganado”, “Insomnio”, “Cabalgata Deportiva” y “San Saltarín” habían aparecido previamente y terminaron formando parte de un álbum que conecta distintas etapas creativas de la banda.
La actualidad encuentra a Divididos todavía recorriendo escenarios y sosteniendo una relación muy fuerte con su público. La banda anunció fechas para 2026, incluyendo presentaciones en distintas ciudades argentinas y una nueva visita a España.
Por eso, celebrar los 69 años de Ricardo Mollo no es simplemente recordar una carrera extensa. Es reconocer a un músico que atravesó generaciones sin dejar de ser protagonista. Desde aquellos primeros años en el Oeste, pasando por Sumo y la revolución que significó Luca Prodan, hasta la construcción de Divididos y su permanencia durante casi cuatro décadas, Mollo representa una de esas figuras que ayudaron a darle forma al sonido del rock argentino.
A los 69, la guitarra sigue enchufada. Y mientras Mollo continúe subiéndose a un escenario, la historia de la Aplanadora seguirá teniendo nuevos capítulos.
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