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Family Punk: el festival que reúne a generaciones para celebrar la historia viva del punk argentino

Con Dos Minutos como estandarte, el encuentro convoca a leyendas y nuevas camadas en una jornada de pogo, guitarras filosas y espíritu callejero que mantiene intacta la esencia del género.

Family Punk: el festival que reúne a generaciones para celebrar la historia viva del punk argentino

Con Dos Minutos como estandarte, el encuentro convoca a leyendas y nuevas camadas en una jornada de pogo, guitarras filosas y espíritu callejero que mantiene intacta la esencia del género.

El punk argentino tendrá su gran celebración colectiva con la llegada de “Family Punk”, un festival que no sólo propone una sucesión de recitales, sino también un reencuentro con la identidad rebelde que marcó a varias generaciones dentro del rock nacional. La cita será el domingo 1 de marzo desde las 14 horas en C Art Media, en el barrio porteño de Chacarita, y promete convertirse en una jornada histórica para los seguidores del género.

Encabezado por Dos Minutos, una de las bandas más influyentes y populares del punk local, el evento reunirá a referentes fundamentales de la escena que ayudaron a construir el sonido crudo, directo y visceral que caracteriza al movimiento en el país. Junto a ellos dirán presente Loquero, Mal Pasar, Corvex y Da-Skate, conformando un line-up que combina trayectoria, actitud y fidelidad a las raíces.

El concepto detrás de Family Punk es claro: volver a reunirse. Desde sus inicios, el punk fue mucho más que un estilo musical; fue una forma de vida, una comunidad y un espacio de resistencia cultural. En Argentina, esa identidad se construyó en clubes barriales, centros culturales, plazas y escenarios under donde el pogo funcionaba como un lenguaje común entre desconocidos. Este festival busca recuperar precisamente esa mística de cercanía y pertenencia, donde el público no es un espectador pasivo sino parte esencial del ritual.

Dos Minutos, surgidos en Valentín Alsina a fines de los años 80, representan como pocos ese espíritu de barrio, crudeza y honestidad. Con himnos que atraviesan décadas y siguen sonando con la misma urgencia que en su origen, la banda se convirtió en un símbolo del punk sudamericano. Su presencia al frente del cartel funciona como garantía de una descarga de energía directa, sin artificios ni concesiones, fiel a la esencia que los llevó a conquistar tanto escenarios locales como internacionales.

Pero Family Punk no mira sólo hacia el pasado. El festival también celebra la continuidad del movimiento y su capacidad de renovarse. En el mismo escenario convivirán quienes vivieron los años más intensos del under noventoso con jóvenes que descubrieron el género mucho después, ya sea a través de internet, reediciones o el legado transmitido por familiares y amigos. Esa mezcla generacional es justamente uno de los rasgos más distintivos del punk argentino: una herencia cultural que se transmite de mano en mano.

El nombre del evento no es casual. “Family Punk” remite a la idea de comunidad ampliada, donde la pertenencia no se define por la sangre sino por la afinidad, la actitud y la historia compartida. No es raro ver en recitales del género a padres e hijos cantando las mismas canciones, compartiendo el pogo o vistiendo remeras de bandas que atravesaron décadas. El festival apuesta a potenciar ese fenómeno, transformándolo en una celebración abierta donde cada asistente aporta su propia memoria emocional.

La elección de un domingo por la tarde también refuerza esta idea de encuentro colectivo. Lejos de la lógica nocturna de los shows tradicionales, la propuesta apunta a generar un espacio más amplio e inclusivo, ideal para cerrar el fin de semana con guitarras distorsionadas, saltos, gritos y camaradería. Un plan que combina intensidad musical con espíritu festivo, sin perder la carga contestataria que siempre definió al punk.

Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Passline Argentina, y todo indica que la convocatoria será masiva. No sólo por la potencia del cartel, sino porque el festival aparece en un momento donde la nostalgia por el rock más visceral convive con un renovado interés por los sonidos crudos y directos. En tiempos dominados por producciones digitales y tendencias efímeras, el punk conserva su capacidad de interpelar desde lo simple y lo auténtico.

Family Punk se perfila así como algo más que un evento musical: será un recordatorio de que el espíritu rebelde sigue vivo, mutando pero sin perder su esencia. Una oportunidad para reencontrarse con viejos compañeros de pogo, descubrir nuevas bandas o simplemente volver a sentir esa descarga de adrenalina colectiva que sólo el punk puede generar.

Porque, al fin y al cabo, el punk no es sólo velocidad ni distorsión. Es comunidad, identidad y memoria. Y el 1 de marzo, en Chacarita, todas esas dimensiones confluirán en una misma celebración donde pasado, presente y futuro del género compartirán escenario y público. Un domingo para ir al frente, como dicta la consigna, y para comprobar que la llama sigue encendida.

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