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Gustavo Bazterrica: el guitarrista que dejó su huella en las bandas más grandes del rock argentino

Integró proyectos fundamentales de Charly García, Luis Alberto Spinetta y Miguel Abuelo. Hoy cumple años una de las guitarras más influyentes del rock nacional.

Gustavo Bazterrica: el guitarrista que dejó su huella en las bandas más grandes del rock argentino

Integró proyectos fundamentales de Charly García, Luis Alberto Spinetta y Miguel Abuelo. Hoy cumple años una de las guitarras más influyentes del rock nacional.

El 24 de junio de 1955 nació Gustavo Bazterrica, uno de los guitarristas más talentosos y reconocidos de la historia del rock argentino. Aunque muchas veces su nombre quedó detrás de figuras gigantes como Charly García, Luis Alberto Spinetta o Miguel Abuelo, su aporte fue decisivo para algunas de las obras más importantes que dio la música nacional entre las décadas de 1970 y 1980. Su estilo elegante, preciso y creativo lo convirtió en un músico de referencia para varias generaciones de guitarristas.

Conocido por muchos como “El Vasco”, Bazterrica dio sus primeros pasos profesionales en 1974 junto a Reino de Munt, una agrupación impulsada por Raúl Porchetto. Sin embargo, su gran oportunidad llegaría poco tiempo después cuando fue convocado por Charly García para integrar La Máquina de Hacer Pájaros, la banda que surgió tras la disolución de Sui Generis y que buscaba explorar los caminos del rock progresivo. Allí compartió escenario con músicos de enorme nivel y participó en la grabación de los discos “La Máquina de Hacer Pájaros” y “Películas”, dos trabajos que con el tiempo se transformaron en piezas de culto para el rock argentino.

La calidad interpretativa de Bazterrica llamó rápidamente la atención de otros referentes de la escena. A finales de los años setenta comenzó a colaborar con Luis Alberto Spinetta, integrando la denominada Banda Spinetta. Su forma de tocar encajó perfectamente con la sensibilidad musical del Flaco, aportando matices y riqueza sonora a una etapa clave de la carrera del artista. Aquella experiencia consolidó aún más su prestigio dentro del ambiente y lo posicionó como uno de los guitarristas más respetados del país.

Pero si hubo una banda con la que Bazterrica alcanzó una enorme popularidad fue Los Abuelos de la Nada. Integró la formación que lideraba Miguel Abuelo junto a músicos como Andrés Calamaro, Cachorro López, Daniel Melingo y Polo Corbella. Aquella alineación marcó una época y se convirtió en una de las más exitosas de los años ochenta gracias a canciones que hoy forman parte del cancionero popular argentino. Su guitarra fue una pieza fundamental en discos como “Los Abuelos de la Nada”, “Vasos y Besos” e “Himno de mi Corazón”, trabajos que ayudaron a redefinir el sonido del rock nacional en el regreso de la democracia.

Además de su participación en grupos históricos, Bazterrica también desarrolló una carrera solista. En 1987 editó “Joven Blando”, un disco que contó con la colaboración de figuras como Charly García, Andrés Calamaro, Oscar Moro y Rinaldo Rafanelli. Aunque nunca alcanzó el mismo nivel de exposición que sus compañeros de generación, su trabajo fue siempre valorado por músicos y especialistas. De hecho, la revista Rolling Stone lo ubicó entre los cien mejores guitarristas del rock argentino, un reconocimiento que confirma la dimensión artística de su trayectoria.

La vida de Gustavo Bazterrica también tuvo momentos difíciles y estuvo atravesada por problemas personales que lo alejaron de los grandes escenarios durante largos períodos. Sin embargo, su legado musical permanece intacto. Cada vez que suenan canciones emblemáticas de La Máquina de Hacer Pájaros, Los Abuelos de la Nada o las aventuras musicales compartidas con Spinetta, aparece la impronta de un guitarrista que supo construir identidad propia en medio de algunas de las bandas más importantes de la historia del rock argentino.

A 71 años de su nacimiento, Gustavo Bazterrica sigue siendo una figura indispensable para comprender la evolución del rock nacional. Su nombre puede no ocupar siempre los titulares, pero su guitarra ayudó a escribir algunas de las páginas más brillantes de la música argentina. Y eso alcanza para convertirlo en una verdadera leyenda.

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