
La Renga volvió a Jujuy y convirtió el regreso en una fiesta de rock, memoria y tradición
Diez años después, La Renga volvió a Jujuy ante 15 mil personas.
Diez años pueden parecer una eternidad en el calendario del rock. Pero para una banda como La Renga, la distancia entre un recital y otro también puede convertirse en una historia compartida entre generaciones. Eso fue lo que ocurrió el sábado 15 de agosto, cuando el trío de Mataderos regresó a San Salvador de Jujuy y volvió a encontrarse con un público que llevaba una década esperando ese momento.
Chizzo Napoli, Tete Iglesias y Tanque Iglesias tocaron ante unas 15 mil personas en la Ciudad Cultural, en una noche que reunió seguidores jujeños y fanáticos llegados desde distintos puntos del país e incluso desde Uruguay. El regreso tuvo todos los elementos de un verdadero “Banquete”: viaje, banderas, pogo, canciones, identidad y una conexión que excede ampliamente la relación entre una banda y su público.
La fecha también tuvo un componente especial por el momento que atraviesa el rock argentino. Apenas dos meses después de la muerte del Indio Solari, La Renga decidió homenajearlo durante “Hablando de la libertad”, mientras las pantallas del escenario mostraban imágenes del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El gesto adquirió una enorme carga simbólica: dos universos fundamentales del rock popular argentino encontrándose en una misma canción.
Pero la noche jujeña no quedó solamente en la nostalgia. La Renga también incorporó una expresión cultural profundamente ligada al territorio. Los Caprichosos de Tilcara subieron al escenario para acompañar a la banda en “Paja Brava”, llevando al recital parte de la tradición del carnaval jujeño, con músicos y diablos. En medio del show, Chizzo dejó además un mensaje relacionado con la protección del territorio: “Es una tierra que tenemos que cuidar”, según consignó Rock & Pop.
Ese cruce entre rock y cultura local explica buena parte de la importancia de esta presentación. La Renga no llegó a Jujuy simplemente para cumplir con una fecha de gira. El recital terminó funcionando como un punto de encuentro entre una banda históricamente asociada a la cultura popular y una provincia con una identidad artística propia, donde el carnaval, la música andina y las tradiciones ancestrales forman parte de la vida cotidiana.
La relación de La Renga con Jujuy, además, viene de mucho antes. La primera visita de la banda a la provincia ocurrió en septiembre de 2004, durante la gira de Detonador de sueños. En aquella oportunidad, el grupo tocó en el boliche Astros, ubicado en la zona de Alto Comedero. La convocatoria superó las 4.000 personas y reunió no solamente a jujeños, sino también a seguidores llegados desde Salta, Tucumán y Córdoba.
Doce años después llegó la segunda presentación. El 12 de julio de 2016, La Renga regresó para presentar Pesados Vestigios. El interés del público fue tan grande que la organización debió modificar el escenario previsto inicialmente: el recital iba a realizarse en la Vieja Estación de Trenes, pero terminó trasladándose al Complejo Sandoval para contar con mayor capacidad.
Aquella edición de 2016 formaba parte de una gira que llevó a La Renga por diferentes puntos del país. El grupo venía de presentarse en La Rioja y continuaría posteriormente por otras ciudades del norte. La elección de Jujuy no era casual: desde hacía años, la banda había construido una relación particular con públicos alejados de los grandes centros urbanos y convirtió las giras nacionales en una de sus principales formas de contacto con los seguidores.
La espera posterior fue larga. Mientras La Renga continuó desarrollando su actividad en distintos escenarios, Jujuy quedó fuera del recorrido durante una década. Por eso, cuando finalmente se anunció la fecha de 2026, el regreso rápidamente adquirió dimensión regional. La venta y distribución de entradas contempló puntos no solamente en Jujuy, sino también en Tucumán, Salta, Córdoba, Buenos Aires y Rosario, una señal del movimiento que podía generar la presentación.
El impacto tampoco se limitó al ámbito musical. Las autoridades jujeñas destacaron que la llegada de seguidores desde otras provincias generó movimiento en hoteles, gastronomía, transporte y comercios. La experiencia de un recital masivo vuelve a mostrar cómo el rock puede funcionar como motor turístico y económico, especialmente cuando el artista convoca a un público dispuesto a viajar cientos de kilómetros para asistir a una fecha.
La elección de la Ciudad Cultural también marcó una diferencia respecto de las visitas anteriores. El escenario permitió recibir a una cantidad considerablemente mayor de personas y consolidó el evento como una de las grandes propuestas musicales del año en la provincia. El propio Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy registró oficialmente la presentación del 15 de agosto en ese predio.
Y hubo una coincidencia imposible de ignorar. El homenaje al Indio ocurrió apenas semanas después de su fallecimiento, ocurrido el 5 de junio de 2026 a los 77 años. La muerte de Solari provocó una enorme conmoción en el rock nacional y cerró definitivamente uno de los capítulos más importantes de la historia de la música argentina.
Por eso, las imágenes del Indio apareciendo en las pantallas mientras La Renga interpretaba “Hablando de la libertad” no fueron simplemente un homenaje más. Representaron un reconocimiento entre dos tradiciones del rock argentino que, aunque tuvieron recorridos diferentes, comparten una característica esencial: la construcción de comunidades de seguidores que transformaron los recitales en verdaderos acontecimientos culturales.
Después de diez años, La Renga volvió a Jujuy. Y el reencuentro tuvo todo lo que hace grande al rock argentino: una banda que mantiene intacta su identidad, miles de personas dispuestas a viajar para verla, una ciudad convertida durante una noche en punto de encuentro y una historia que se escribe arriba y abajo del escenario.
El “Banquete” terminó, pero dejó una imagen poderosa: Chizzo, Tete y Tanque nuevamente frente al público jujeño, con las banderas en alto, el pogo encendido y una canción que recordó al Indio. Diez años después, La Renga no solamente regresó a Jujuy. Volvió a demostrar que hay vínculos entre una banda y su gente que el paso del tiempo no consigue romper.