
Pity Álvarez: la Justicia rechazó anular el juicio y el proceso por homicidio sigue adelante
El Tribunal Oral N°29 desestimó los planteos de la nueva defensa del músico.
Cristian “Pity” Álvarez volvió a quedar en el centro de la escena, aunque esta vez lejos de los escenarios. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 rechazó los principales planteos realizados por la nueva defensa del músico y resolvió que continúe el juicio oral por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en julio de 2018 en Villa Lugano.
La resolución representa un nuevo capítulo de una causa que lleva ocho años y que atravesó suspensiones, evaluaciones médicas, cambios en la situación procesal del cantante y un largo debate sobre su capacidad para afrontar un juicio. Ahora, el proceso vuelve a avanzar y tiene prevista una nueva audiencia para el miércoles 2 de septiembre.
La defensa, integrada actualmente por los abogados Javier Baños y Sebastián Queijeiro, había solicitado que todo lo actuado fuera declarado nulo y cuestionó que Álvarez sea juzgado por un tribunal profesional en lugar de un jurado popular. También planteó que el músico no estaría en condiciones psíquicas y cognitivas de participar adecuadamente del debate y reclamó nuevas evaluaciones médicas.
Los jueces rechazaron esos pedidos. De acuerdo con la posición sostenida por la fiscalía, los antecedentes médicos incorporados al expediente permiten considerar que Álvarez puede comprender el proceso y participar en él. El tribunal también descartó que correspondiera trasladar este juicio al sistema de jurados populares.
El expediente tiene como eje el homicidio de Cristian Díaz, ocurrido durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Cardenal Samoré, en Villa Lugano. Según la acusación, luego de una discusión y una pelea, Álvarez habría utilizado un arma de fuego y efectuado disparos contra Díaz.
La Justicia deberá determinar ahora, a partir de las pruebas y testimonios incorporados al debate, qué ocurrió aquella madrugada y cuál es la responsabilidad penal que eventualmente pueda corresponderle al acusado. Es importante remarcar que Álvarez continúa siendo acusado: no existe todavía una sentencia definitiva que establezca su culpabilidad.
La historia judicial de Pity no puede separarse de su recorrido personal y artístico. Antes de convertirse en protagonista de una causa policial de enorme repercusión, Álvarez había construido una de las trayectorias más particulares del rock argentino de las últimas décadas.
Su historia musical comenzó con Viejas Locas, banda surgida en el circuito under porteño a fines de los años 80. Desde los barrios de Lugano y Piedrabuena, el grupo desarrolló un rock de barrio atravesado por el blues, el rock and roll y una estética cercana a la calle. Con discos como Viejas Locas, Hermanos de sangre y Especial, la banda pasó de los pequeños escenarios a convertirse en uno de los nombres importantes del rock argentino de los 90.
Después de la separación de Viejas Locas, Álvarez creó Intoxicados. Allí amplió considerablemente su universo musical: al rock se sumaron reggae, punk, blues, funk y elementos de otros géneros. Buen día, No es sólo rock and roll, Otro día en el planeta Tierra y El exilio de las especies marcaron distintas etapas de un proyecto que convirtió a Pity en una figura central de una generación.
Su manera de escribir también fue determinante. Las canciones hablaban de los barrios, los amigos, las relaciones, las drogas, las contradicciones personales y una vida cotidiana que pocas veces aparecía retratada con tanta crudeza en el rock masivo. Esa conexión convirtió a Álvarez en un personaje profundamente popular y, al mismo tiempo, controversial.
El contraste entre aquella historia musical y la situación judicial actual explica buena parte de la repercusión que tiene cada novedad relacionada con el músico. Para una parte del público, Pity representa una figura fundamental del rock barrial argentino. Para la Justicia, en cambio, es un acusado que debe responder dentro de un proceso penal por un hecho ocurrido en 2018.
La causa tuvo varios momentos de interrupción. El debate había quedado suspendido mientras se evaluaba si Álvarez estaba en condiciones de afrontar un juicio. Durante ese período permaneció bajo distintos regímenes de atención y control, mientras los especialistas analizaban su situación. Con posterioridad, la Justicia consideró que su estado había mejorado lo suficiente como para retomar el proceso.
En 2026, el expediente finalmente llegó a la instancia de juicio oral. En la primera audiencia, Álvarez decidió no declarar. Durante las primeras jornadas comenzaron a escucharse testimonios de vecinos del barrio Samoré y otras personas vinculadas con la investigación.
La decisión del 26 de agosto evita que el proceso vuelva a quedar paralizado por los planteos de la nueva defensa. La fiscalía sostuvo que el hecho de que Álvarez sea una figura pública no modifica sus derechos ni sus obligaciones frente a la Justicia. El tribunal coincidió con esa posición y confirmó la continuidad del debate.
Para el mundo del rock argentino, el caso tiene una dimensión que excede lo estrictamente judicial. Pity Álvarez forma parte de una generación de músicos que transformó la relación entre el rock, los barrios y la cultura popular. Pero su historia también muestra el límite que existe entre la valoración artística de una obra y la responsabilidad individual frente a un hecho criminal.
Por ahora, el próximo capítulo tiene fecha: el miércoles 2 de septiembre. El juicio continuará con nuevas pruebas y testimonios y, mientras tanto, todas las miradas estarán puestas en lo que ocurra dentro de la sala.
El resultado final todavía está abierto. La Justicia deberá analizar el conjunto de las pruebas antes de llegar a una decisión. Para Pity Álvarez, para la familia de Cristian Díaz y para una escena del rock que sigue observando el caso con atención, el juicio entra así en una etapa decisiva.