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Diez canciones para celebrar el Día del Maestro a puro rock

De León Gieco a Pink Floyd: diez canciones que llevaron la escuela al rock.

Diez canciones para celebrar el Día del Maestro a puro rock

De León Gieco a Pink Floyd: diez canciones que llevaron la escuela al rock.

Cada 11 de septiembre, Argentina celebra el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en esa fecha de 1888. La conmemoración fue establecida oficialmente en el país en 1945, a partir de una resolución surgida en la Conferencia Interamericana de Educación realizada en Panamá.

Pero la escuela, los docentes, las aulas y esa particular mezcla de rebeldía, aprendizaje, aburrimiento y ganas de escapar también forman parte del imaginario del rock. Por eso, en esta fecha vale la pena mirar la música desde otro lugar: no solamente para encontrar canciones dedicadas a los maestros, sino también aquellas que convirtieron la experiencia escolar en inspiración, crítica, humor o directamente en una declaración de principios.

La selección original publicada por CRock reúne diez canciones de distintas épocas y estilos. Aquí las recuperamos con una mirada renovada y algunos datos que permiten entender por qué cada una encontró su lugar en esta lista.

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La primera parada es “Los Maestros”, de León Gieco, probablemente la canción que más directamente encaja con el espíritu de esta fecha. Incluida en Por favor, perdón y gracias, el álbum publicado por Gieco en 2005, la canción observa la escuela desde el aprendizaje y la posibilidad de descubrirse a uno mismo a través de las palabras. Su lugar dentro de la obra de Gieco también resulta coherente con una trayectoria marcada por la educación, los derechos humanos y las problemáticas sociales. El músico, además, tuvo una participación activa en el apoyo a los docentes durante la lucha de la Carpa Blanca de los años 90.

“Aprender a volar”, de Patricia Sosa, propone otra mirada. La canción apareció en Suave y profundo, de 1994, y terminó convirtiéndose en una de las composiciones más reconocibles de la cantante. Su relación con la enseñanza no es literal: habla de crecer, animarse, superar obstáculos y encontrar el propio camino. La propia Sosa contó que la escribió a partir de la experiencia de acompañar a su hija en el comienzo de la escuela primaria, transformando aquella preocupación maternal en una canción sobre crecer y ganar libertad.

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Después aparece una de las grandes postales del rock internacional: “High School Never Ends”, de Bowling for Soup. Publicada en 2006, la canción juega con una idea bastante reconocible: terminar el colegio no significa necesariamente dejar atrás las jerarquías, las inseguridades y las conductas adolescentes. La banda convierte esa observación en pop-punk acelerado y humorístico. El single llegó al puesto 40 de las listas británicas.

En una vereda completamente distinta está “Rock ’n’ Roll High School”, de Ramones. La canción apareció en 1979 y quedó asociada para siempre a la película homónima, protagonizada por la banda y estrenada ese mismo año. Allí, la escuela se transforma en territorio de conflicto entre la autoridad y la identidad juvenil. Los Ramones no intentan encontrar una fórmula educativa: quieren tocar rock, divertirse y escapar de las reglas. El tema terminó convirtiéndose en una de las expresiones más simpáticas y contundentes del vínculo entre punk y adolescencia.

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“School’s Out”, de Alice Cooper, lleva esa rebeldía a otro nivel. Lanzada en 1972, nació de una pregunta sencilla: cuál podía ser el momento más feliz del año para un estudiante. Cooper encontró la respuesta en los últimos minutos del último día de clases. El riff de Glen Buxton, la teatralidad de la banda y un coro de niños terminaron convirtiendo la canción en un himno generacional. El single alcanzó el puesto 7 del Billboard Hot 100.

También está “Another Brick in the Wall, Part 2”, de Pink Floyd, posiblemente la canción más política de esta selección. Publicada en 1979 dentro de The Wall, cuestiona la educación autoritaria y la pérdida de individualidad. La canción incorporó además las voces de alumnos de Islington Green School y llegó al número uno en el Reino Unido.

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La lista continúa con “Smokin’ in the Boys Room”, de Mötley Crüe, aunque aquí conviene hacer una precisión: la canción no fue compuesta originalmente por la banda. Brownsville Station la grabó en 1973 y los Crüe realizaron su versión en 1985, incluida en Theatre of Pain. Su historia transcurre entre prohibiciones escolares, escapadas al baño y la rebeldía adolescente. La versión de Mötley Crüe llegó al puesto 16 del Billboard Hot 100 y fue su primer Top 40 estadounidense.

“Hot for Teacher”, de Van Halen, representa la cara más provocadora y polémica del listado. Editada en 1984 como parte del álbum 1984, utiliza la fantasía adolescente de sentirse atraído por una profesora como punto de partida. El tema también quedó asociado a un videoclip cargado de humor y excesos, muy característico del hard rock de aquella década.

La selección incorpora además “I Love You Period”, de Dan Baird, una canción que transforma una declaración amorosa escrita por un alumno en un juego con las reglas de puntuación, y “School of Rock”, vinculada a la película protagonizada por Jack Black. En este último caso, la escuela deja de ser solamente un lugar de obligaciones para convertirse en un espacio donde la música puede despertar vocaciones, confianza y espíritu colectivo.

Más allá de las diferencias entre las diez canciones, existe un hilo conductor: el rock nunca observó la escuela desde una única perspectiva. Para Gieco representa aprendizaje y transformación; para Pink Floyd, una estructura capaz de aplastar la individualidad; para los Ramones y Alice Cooper, una institución de la que hay que escapar; para otras bandas, un territorio de humor, deseo, nostalgia o descubrimiento.

Y allí aparece una de las conexiones más interesantes entre rock y educación. Muchas generaciones conocieron canciones, discos, artistas y formas de pensar precisamente porque alguien —un docente, un compañero, una familia— les acercó esa música. A veces una clase no termina cuando suena el timbre: algunas enseñanzas quedan sonando durante décadas.

Este 11 de septiembre, entonces, se puede levantar la copa, el mate o simplemente poner una buena canción. Porque también hay maestros que enseñan desde un aula y otros que, guitarra en mano, nos enseñaron a mirar el mundo de otra manera.

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