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Roger Taylor descarta nuevas canciones de Queen con Adam Lambert, pero no cierra la puerta a los conciertos

El baterista lamenta que nunca hayan terminado el material inédito y explica por qué el proyecto quedó atrás.

Roger Taylor descarta nuevas canciones de Queen con Adam Lambert, pero no cierra la puerta a los conciertos

El baterista lamenta que nunca hayan terminado el material inédito y explica por qué el proyecto quedó atrás.

Queen podría seguir convocando multitudes en los escenarios, pero la posibilidad de escuchar canciones nuevas junto a Adam Lambert parece cada vez más lejana. Roger Taylor reconoció que la banda nunca consiguió terminar el material que había trabajado con el cantante estadounidense y admitió que le hubiera gustado concretar esa experiencia.

Las declaraciones del baterista vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que acompaña a Queen desde hace años: ¿puede una banda con semejante historia artística iniciar una nueva etapa creativa sin la presencia de Freddie Mercury? La sociedad con Lambert demostró que el repertorio clásico podía seguir creciendo en el escenario, aunque ese éxito no se tradujo en un álbum de estudio.

En una entrevista reciente con la revista Classic Rock, Taylor destacó las condiciones vocales de Lambert y valoró la experiencia compartida durante una década de giras. Sin embargo, explicó que el proyecto de grabar material original no prosperó y que el cantante actualmente está enfocado en otros caminos profesionales.

La noticia no equivale a una despedida definitiva de Queen + Adam Lambert. Taylor dejó abierta la posibilidad de volver a tocar en vivo, aunque el panorama para una producción discográfica conjunta es mucho menos alentador.

Una canción que quedó a mitad de camino

La posibilidad de grabar música inédita con Lambert no fue solamente una idea lanzada al pasar. Queen llegó a trabajar en una composición durante una gira por Estados Unidos, en sesiones realizadas en Nashville. Sin embargo, los músicos no lograron encontrar la forma de llevarla hasta el resultado que buscaban.

El tema tenía potencial, pero surgieron diferencias en torno a su desarrollo. Entre las dificultades mencionadas en entrevistas anteriores aparecieron la falta de una decisión definitiva sobre el título y las dudas acerca de la letra, cuyo tono no terminaba de encajar con lo que Taylor consideraba apropiado para Queen.

Brian May también había reconocido que la canción tenía elementos interesantes, aunque el grupo no consiguió resolver cómo convertirla en una obra terminada. El material quedó sin publicar y nunca se transformó en el punto de partida de un álbum.

El episodio permite comprender mejor las declaraciones actuales del baterista. No hubo una producción discográfica que después fuera cancelada en su etapa final, sino un proceso creativo que no alcanzó la instancia necesaria para ofrecer una canción que convenciera a todos.

La frustración de Taylor tiene una explicación musical: considera que Lambert posee una voz excepcional y que la combinación podría haber dado buenos resultados. Pero la admiración por un intérprete no garantiza que una composición funcione ni que un grupo encuentre una dirección artística compartida.

El desafío de continuar sin Freddie Mercury

La historia de Queen está marcada por una identidad musical construida a partir de personalidades muy diferentes. Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon combinaron rock, armonías vocales, arreglos ambiciosos y una libertad creativa que permitió pasar de canciones contundentes a composiciones con estructuras poco convencionales.

La muerte de Mercury, en noviembre de 1991, cambió para siempre el futuro de la banda. Aunque May y Taylor continuaron vinculados con la música y el repertorio de Queen, la posibilidad de crear nuevas obras bajo ese nombre quedó asociada a una pregunta inevitable: cómo preservar la identidad del grupo sin repetir fórmulas ni intentar reemplazar lo irreemplazable.

En 2004, May y Taylor comenzaron a presentarse con Paul Rodgers, una etapa que concluyó en 2009. La experiencia demostró que podían volver a los escenarios con otro vocalista y desarrollar un espectáculo propio, sin necesidad de presentar esa formación como una reproducción exacta de la original.

La aparición de Adam Lambert abrió una nueva etapa. El cantante había ganado notoriedad internacional después de participar en American Idol y compartió escenario con Queen por primera vez en 2009, en una interpretación televisiva de «We Are the Champions».

La química entre los músicos fue suficiente para que la colaboración se prolongara y se convirtiera en un proyecto estable a partir de 2011. Lambert no intentó imitar a Mercury nota por nota: aportó su personalidad, su potencia vocal y una presencia escénica que encajó con la dimensión teatral de Queen.

El resultado fue una sociedad exitosa en vivo, aunque eso no resolvió el problema de la composición. Interpretar canciones que ya forman parte de la cultura popular y crear nuevas piezas capaces de convivir con ellas son desafíos muy diferentes.

 

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