
María Gabriela Epumer vuelve a escena con imágenes que ella misma dejó: “Perfume” llega al cine
El documental recupera 50 horas de grabaciones inéditas de la guitarrista y compositora.
Hay artistas que permanecen en la memoria por sus canciones. Otros, además, dejan una manera de tocar, una personalidad y una forma de entender la música que continúa apareciendo en las generaciones siguientes. María Gabriela Epumer pertenece a ese grupo. A más de dos décadas de su muerte, su figura volverá a ocupar la pantalla grande con Perfume, una película de María Gabriela Epumer, un documental que llegará a los cines argentinos durante noviembre de 2026.
La particularidad del proyecto es el material sobre el que está construido: 50 horas de registros audiovisuales filmados por la propia Epumer entre 1995 y 2003. No son imágenes reconstruidas para una película ni entrevistas realizadas muchos años después. Son fragmentos de su propia vida, registrados con su cámara durante ensayos, conciertos, viajes, momentos cotidianos y sesiones de grabación.
La película está dirigida por Lucía S. Ruiz, con guion de Ruiz y Andrea Testa, tiene una duración de 97 minutos y fue producida como una coproducción entre Argentina y Uruguay. El proyecto también fue seleccionado por el INCAA dentro de su concurso de largometrajes documentales.
Lo que propone Perfume es diferente a la estructura tradicional del documental biográfico. No busca reconstruir la vida de Epumer a través de una sucesión de testimonios actuales. El archivo personal ocupa el centro y permite que sea la propia artista quien aparezca frente al espectador, sin intermediarios.
Una guitarrista que nunca ocupó un lugar secundario
Para comprender la importancia de estas imágenes hay que volver a la trayectoria de Epumer. Nacida en Buenos Aires el 1 de agosto de 1963, comenzó su carrera profesional muy joven. A los 16 años ya había ingresado en la banda de María Rosa Yorio y participado en la grabación de Con los ojos cerrados.
Después llegó Rouge, proyecto que compartió con Claudia Sinesi y Andrea Álvarez, y que terminaría dando paso a una de las agrupaciones más singulares del rock argentino de los años 80: Viuda e Hijas de Roque Enroll.
Allí Epumer encontró un espacio en el que guitarra, composición, humor, estética y una mirada femenina sobre la vida cotidiana se mezclaban sin pedir permiso. La banda debutó discográficamente en 1984 y consiguió una enorme repercusión con canciones como “Bikini a lunares amarillos”, “Lollipop” y “La familia argentina”. Ciudad Catrúnica, su segundo álbum, alcanzó además una cifra de ventas especialmente significativa para la época.
Pero reducir a Epumer a su paso por las Viudas sería dejar afuera una parte fundamental de su historia.
Después de la disolución del grupo, formó Maleta de Loca junto a Claudia Sinesi y continuó trabajando como música invitada y sesionista. Tocó con artistas como Fito Páez y Celeste Carballo y, durante los años 90, pasó a integrar la banda de Charly García, una etapa decisiva en su desarrollo artístico. Participó en discos como La hija de la lágrima, Cassandra Lange, MTV Unplugged, Say No More, El aguante, Demasiado ego e Influencia.
Esa experiencia la colocó en el centro de algunos de los momentos más importantes del rock argentino de aquella década.
“Perfume”, mucho más que el nombre de una película
El título del documental no fue elegido al azar. Perfume fue también el segundo álbum solista de Epumer, publicado en el año 2000.
Aquel disco mostró otra faceta de una artista que nunca se conformó con quedar asociada a una sola banda o a una determinada etiqueta. El álbum contó con colaboraciones de músicos de enorme peso, entre ellos Charly García, Fito Páez, Robert Fripp, Richard Coleman y Fernando Samalea.
El registro de esa etapa resulta especialmente valioso porque las filmaciones utilizadas en la película abarcan justamente los años en los que Epumer estaba desarrollando buena parte de su identidad solista y, al mismo tiempo, continuaba trabajando junto a García.
El archivo permite entonces observar dos dimensiones de la artista: la música que construía arriba de un escenario y la persona que existía detrás de esa escena.
Y ese es uno de los grandes atractivos de la película.
No se trata solamente de recuperar viejas imágenes de una guitarrista reconocida. También existe una oportunidad para conocer cómo Epumer miraba el mundo cuando no estaba necesariamente siendo observada por el público.
Una historia atravesada por una muerte demasiado temprana
María Gabriela Epumer murió el 30 de junio de 2003, a los 39 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio. Su muerte interrumpió una carrera que todavía tenía mucho por recorrer.
Su ausencia no significó, sin embargo, el final de su presencia artística.
En 2004, sus compañeras de Viuda e Hijas volvieron a reunirse en un homenaje realizado en su memoria, junto a figuras como Charly García y Luis Alberto Spinetta. Una década más tarde, las Viudas volvieron a los escenarios y editaron Perlas y diamantes.
También hubo homenajes audiovisuales y musicales que ayudaron a mantener vigente su nombre. En 2022, por ejemplo, Canal Encuentro incluyó a Epumer entre las figuras homenajeadas en la serie documental Homenajes. Gracias por el canto.
La llegada de Perfume a los cines adquiere todavía más importancia porque el proyecto fue posible gracias, entre otras vías, al acompañamiento de 340 personas mediante financiamiento colectivo, además del trabajo de producción y del acceso al archivo familiar.
En agosto se realizó una primera proyección especial en el Microcine de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, precisamente el día en que Epumer hubiera cumplido 63 años. Allí estuvieron familiares, amigos y músicos que compartieron distintas etapas de su carrera.
Ahora llegará el momento de que ese archivo salga de los circuitos de homenaje y encuentre al público en las salas.
Más de veinte años después de su partida, María Gabriela Epumer no necesita ser presentada únicamente como “la guitarrista de Charly” ni como “la integrante de Viuda e Hijas”. Su recorrido fue mucho más amplio: compositora, cantante, guitarrista, bajista, sesionista y solista.
Perfume tiene la posibilidad de mostrar justamente eso. No desde una estatua ni desde una biografía congelada, sino desde las imágenes que ella misma decidió registrar.
Quizás allí esté la mayor fuerza de esta película: en noviembre, María Gabriela Epumer volverá a hablar desde su propio archivo. Y para una artista que hizo de la guitarra una forma de identidad, volver a verla tocar, crear y mirar detrás de una cámara puede ser mucho más que un homenaje. Puede ser una nueva oportunidad para descubrirla.