
The Smashing Pumpkins revive su alianza con Butch Vig en “Black Stars”
La banda regresa al estudio con el productor de Siamese Dream para una canción de Los juegos del hambre.
Hay reencuentros que trascienden la nostalgia. Para The Smashing Pumpkins, volver a trabajar con Butch Vig significa recuperar el vínculo creativo detrás de una de las obras que definieron el rock alternativo de los años noventa. Ese encuentro se materializa en “Black Stars”, una canción nueva que integra la banda sonora de Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha y que reúne nuevamente a Billy Corgan y al productor estadounidense después de más de tres décadas sin grabar juntos.
Publicado el 16 de octubre de 2026, el sencillo combina guitarras de atmósfera envolvente, melodías sombrías y una interpretación vocal reconocible, elementos que remiten a distintas etapas de la historia del grupo. Sin ser una simple reconstrucción de su pasado, la canción recupera una conexión artística que dejó una huella profunda en el desarrollo del rock alternativo.
La aparición del tema también representa una nueva incursión de la banda en el mundo del cine. En esta oportunidad, su música se incorpora a una historia atravesada por la violencia, el control político y la lucha por la supervivencia, un universo distópico que ofrece un contexto especialmente atractivo para una agrupación acostumbrada a explorar las zonas más oscuras de las emociones humanas.
Un sonido que vuelve a encontrarse con su historia
“Black Stars” nació durante un período en el que Billy Corgan trabajaba en material para un proyecto solista. Cuando llegó la invitación para componer una canción destinada a la nueva película de la franquicia Los juegos del hambre, el músico recurrió a Butch Vig para elegir el material que mejor pudiera dialogar con ese universo narrativo.
La decisión desembocó en una reunión que muchos seguidores esperaban desde hacía años. Vig no solo conoce profundamente el sonido de The Smashing Pumpkins: fue una figura central en la construcción de la identidad sonora que convirtió al grupo en uno de los nombres esenciales de su generación.
Las sesiones de grabación se desarrollaron en Chaplin Studios, en Los Ángeles, con trabajo adicional en Chicago. El resultado es una composición de tempo moderado, guitarras que construyen una atmósfera inquietante y pasajes vocales que acentúan la tensión emocional.
La canción no necesita desplegar una pared de sonido permanente para transmitir intensidad. Su atractivo está en cómo administra los contrastes, alternando momentos contenidos con secciones de mayor peso instrumental. Esa combinación permite que el tema funcione dentro de una producción cinematográfica, pero también como una pieza independiente del repertorio de la banda.
El lanzamiento llegó acompañado por un videoclip oficial y se incorporó a la campaña de presentación del álbum musical de la película, previsto para noviembre.

El hombre detrás de dos discos fundamentales
Para comprender la importancia de esta colaboración hay que volver a 1991, cuando The Smashing Pumpkins publicó Gish, su primer álbum de estudio. Producido por Butch Vig, el disco presentó una combinación particular de guitarras densas, psicodelia, melodías pop y una energía que se apartaba tanto del rock clásico como de las tendencias dominantes del momento.
Dos años después llegó Siamese Dream, el trabajo que consolidó definitivamente al grupo. Editado en 1993, el álbum contenía canciones como “Cherub Rock”, “Today”, “Disarm” y “Mayonaise”, que mostraron distintas facetas de la escritura de Corgan.
Vig fue fundamental para traducir las ideas del cantante y guitarrista a un sonido minucioso, con capas de guitarras, voces superpuestas y una producción que conseguía combinar contundencia y delicadeza. El resultado fue un disco que amplió las posibilidades del rock alternativo y colocó a la banda en una posición privilegiada dentro de la escena internacional.
La relación entre ambos también estuvo atravesada por las exigencias de aquellas grabaciones. La búsqueda de Corgan por alcanzar el sonido que imaginaba implicaba un trabajo de estudio meticuloso, con numerosas tomas y arreglos cuidadosamente construidos. Esa obsesión por los detalles terminó siendo una de las características distintivas de Siamese Dream.
Después de ese álbum, The Smashing Pumpkins tomó otros caminos de producción. Para Mellon Collie and the Infinite Sadness, publicado en 1995, el grupo trabajó con Flood y Alan Moulder. El disco doble amplió todavía más su universo musical y dio lugar a canciones como “1979”, “Tonight, Tonight” y “Bullet with Butterfly Wings”.
Por eso, la vuelta de Vig no es un detalle menor dentro de la discografía del grupo. Representa el regreso a una asociación que contribuyó a definir su identidad en el momento de mayor transformación del rock estadounidense.

De Chicago al universo de Panem
The Smashing Pumpkins surgió en Chicago en 1988 y encontró su lugar en una escena musical que, hacia comienzos de los noventa, estaba modificando el panorama internacional. Mientras el grunge ganaba protagonismo y el rock alternativo conquistaba espacios cada vez más amplios, la banda desarrolló un lenguaje propio, con influencias del rock progresivo, el shoegaze, el heavy metal y el pop.
A diferencia de otros grupos de su generación, Corgan nunca se limitó a una fórmula. Sus composiciones podían pasar de la distorsión extrema a una balada íntima, con arreglos ambiciosos y una marcada sensibilidad melódica. Esa diversidad permitió que la banda atravesara distintas etapas sin perder completamente su identidad.
La franquicia Los juegos del hambre, por su parte, construyó su popularidad a partir de una sociedad ficticia organizada bajo un régimen autoritario. En Panem, el poder del Capitolio se sostiene mediante la desigualdad, el espectáculo y el miedo. Los juegos funcionan como una herramienta de dominación, pero también como el escenario donde comienzan a surgir distintas formas de resistencia.
Amanecer en la cosecha, adaptación de la novela de Suzanne Collins, se sitúa décadas antes de los acontecimientos centrales de la saga cinematográfica. La historia gira alrededor de Haymitch Abernathy y la edición de los Juegos conocida como el Segundo Vasallaje de los Veinticinco.
La incorporación de The Smashing Pumpkins ofrece un puente entre ese mundo de tensión y una tradición musical que convirtió la angustia, la alienación y el conflicto interior en materia artística. La canción no necesita describir literalmente la historia de la película para encontrar afinidad con sus temas.
Un nuevo capítulo para una banda que sigue en movimiento
“Black Stars” forma parte de The Hunger Games: Sunrise on the Reaping (The Album), una producción ejecutiva de Dave Cobb que reúne a 29 artistas de distintos géneros y cuyo lanzamiento está previsto para el 13 de noviembre. La película, dirigida por Francis Lawrence, llegará a los cines el 20 de noviembre de 2026.
Al mismo tiempo, The Smashing Pumpkins continúa recorriendo escenarios norteamericanos con su gira The Rats in a Cage Tour, que recupera material de distintas etapas de su trayectoria y vuelve a poner en primer plano la vigencia de su catálogo.
El nuevo sencillo suma una dimensión diferente a ese presente: no es un adelanto convencional de un álbum de estudio propio, sino una composición creada para dialogar con una historia cinematográfica. Esa condición le permite a la banda explorar otro marco narrativo sin renunciar a sus principales recursos musicales.
Para Butch Vig, la reunión también representa una oportunidad de reencontrarse con una agrupación cuyo sonido ayudó a moldear en una etapa decisiva. Para Corgan, en cambio, significa volver a poner una canción en manos de alguien que conoce de cerca su particular manera de entender la composición.
Más de treinta años después de Siamese Dream, la conexión sigue teniendo sentido. “Black Stars” no pretende repetir una época irrepetible ni competir con los clásicos que construyeron la reputación del grupo. Su valor está en demostrar que una relación artística puede recuperar fuerza cuando encuentra una nueva razón para existir.
A veces, mirar hacia atrás no significa quedarse detenido en el pasado. Para The Smashing Pumpkins, volver a trabajar con Butch Vig es también una forma de avanzar, con la experiencia acumulada y la posibilidad de descubrir qué puede surgir cuando dos viejos cómplices vuelven a compartir el estudio.