NOTICIAS ROCK Escuchar artículo

Pity Álvarez vuelve a Rosario: el regreso más esperado del rock barrial tras una década

El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados tocará el 9 de mayo en el autódromo rosarino, marcando su regreso a la ciudad después de casi diez años.

Pity Álvarez vuelve a Rosario: el regreso más esperado del rock barrial tras una década

El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados tocará el 9 de mayo en el autódromo rosarino, marcando su regreso a la ciudad después de casi diez años.

Después de años marcados por el silencio, la incertidumbre y una vida atravesada por altibajos, Cristian “Pity” Álvarez vuelve a subirse a un escenario en Rosario. Y no es un dato menor: será la primera vez en casi una década que el músico regrese a la ciudad que supo abrazar su cancionero crudo, visceral y profundamente callejero. La cita está confirmada para el próximo 9 de mayo en el autódromo local, un espacio que promete convertirse en el epicentro de una misa rolinga que ya empieza a generar expectativa.

El anuncio llegó con el estilo que siempre caracterizó al Pity: sin vueltas, sin grandes producciones ni estrategias de marketing. Un video breve grabado en el barrio de Chacarita bastó para encender la mecha. “Creo que ya dije todo lo que tenía decir. Tocá, tocá”, soltó el músico, fiel a su esencia, dejando que sea la música la que hable por él. Esa frase, casi como un manifiesto, resume el espíritu de este regreso: menos palabras, más rock.

La última vez que Álvarez tocó en Rosario fue en octubre de 2016. Desde entonces, su figura quedó envuelta en un halo de misterio y preocupación. Sin embargo, su reaparición en diciembre pasado en Córdoba marcó un punto de inflexión. Allí, en el estadio Mario Alberto Kempes, reunió a más de 35.000 personas en un show que no solo confirmó su vigencia, sino también el lugar que ocupa en el corazón del público. Fue una noche cargada de emoción, donde las canciones volvieron a sonar como himnos generacionales.

Ese recital en Córdoba no fue solo un regreso: fue una declaración. Porque más allá del paso del tiempo, las historias personales y los cambios en la escena musical, el Pity sigue representando una forma de entender el rock. Una que no pide permiso, que no se adapta a las modas y que encuentra en la calle su principal fuente de inspiración. Temas como “El oso”, “Fuego” o “Homero” siguen funcionando como retratos de una realidad que, lejos de quedar atrás, continúa vigente.

Ahora, Rosario se prepara para recibir ese mismo ritual. El autódromo, que recientemente fue escenario de una convocatoria masiva de La Renga con alrededor de 30.000 personas, ofrece un marco ideal para este tipo de eventos. Con una capacidad similar, todo indica que el público responderá de manera contundente, impulsado por la nostalgia, la curiosidad y, sobre todo, el deseo de volver a ver al Pity en acción.

Hablar de Pity Álvarez es hablar de una figura clave dentro del rock nacional argentino. Primero con Viejas Locas y luego con Intoxicados, supo construir un repertorio que trascendió generaciones. Sus letras, muchas veces crudas y directas, lograron conectar con un público que encontró en ellas un espejo de sus propias vivencias. En una escena donde muchas propuestas tienden a la sofisticación, el Pity siempre apostó por lo esencial: una guitarra, una historia y una verdad.

Este regreso también plantea interrogantes. ¿Cómo será el show? ¿Qué canciones formarán parte del repertorio? ¿Habrá lugar para material nuevo o será un viaje directo a los clásicos? Por ahora, no hay respuestas concretas. Y quizás eso sea parte del encanto. Porque con el Pity, la imprevisibilidad siempre fue un condimento más del espectáculo.

Lo que sí está claro es que el 9 de mayo no será una fecha más. Será, para muchos, la posibilidad de reencontrarse con una parte de su historia. Para otros, una oportunidad de ver en vivo a un artista que marcó una época. Y para el propio Pity, tal vez, un nuevo capítulo en una vida que siempre se movió al límite.

Las entradas aún no están a la venta, pero se espera que en los próximos días se anuncien los detalles. Mientras tanto, la noticia ya corre de boca en boca, en redes sociales y en cada rincón donde el rock sigue siendo una forma de resistencia.

Porque si algo quedó claro con su regreso en Córdoba, es que el Pity no es solo un músico. Es un símbolo. Y cuando un símbolo vuelve a escena, el ruido no tarda en hacerse sentir. Rosario ya afina los parlantes. El ritual está por comenzar.

 

Volver arriba